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Aug 19 10 4:06 PM

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(Nota: He revisado este artículo que no es más que una especulación personal sobre el tema de la Teoría del Caos. Este concepto se refiere principalmente a que no existe un “orden” propiamente tal, en razón a la existencia del azar, pero a su vez, éste está sometido a ciertas “normas”, lo que implicaría que el “caos” no sería lo que comprendemos vulgarmente que es, sino algo así como una “forma ordenada de desorden”, donde los hechos fortuitos producen “consecuencias metódicas” en una cadena de acontecimientos. Una acción, por azarosa que sea, tiene una consecuencia que a su vez es una acción que produce nuevas consecuencias. Este proceso, si bien es caótico en su origen y sentido, produce efectos dentro de un sistema ordenado en razón a que las consecuencias son exclusivas y excluyentes. Para explicarlo con un ejemplo sencillo, si yo golpeo a alguien, existen varias alternativas de reacción (consecuencias metódicas) que van desde que me devuelvan el golpe, a que el agredido muera; si bien todo partió del azar (el golpe que a su vez es consecuencia de otros factores), las consecuencias, sean cuales sean, tienen un “sentido en sí”. En física a esto se le llama “efecto mariposa” (por el proverbio chino que dice que “el aleteo de una mariposa puede sentirse al otro lado del mundo”) en razón a las consecuencias que puede ocasionar. Todo esto deriva del hecho que el Universo genera lo que se llama “sistemas complejos” y que los seres humanos, en sociedad, reproducen, de tal forma que, frente a una acción específica, se generan múltiples alternativas de consecuencias. El problema que le veo a producir “efectos caóticos” es que resultan, a la larga, inmanejables e impredecibles.)

Cuando Einstein, en su Teoría Especial de la Relatividad plantea que el tiempo es relativo y depende de la velocidad, abre una brecha importante en el pensamiento occidental respecto de la “fortaleza” de la realidad. Hasta el momento, nadie había cuestionado la acción del tiempo. Ni siquiera se había determinado la relación tiempo y espacio que haría que el físico alemán estableciera la cuarta dimensión como esencial en el pensamiento de la física contemporánea.
Toda esta revolución del pensamiento no solo afectó cuestiones de carácter científico y filosófico; modificó dramáticamente nuestra visión del mundo, del universo, de la vida misma pues, de forma errónea –quizás no tanto-, se aplicó el criterio relativista de la física a la cuestión moral.
Y digo erróneamente –quizás- no porque no exista relación entre la física y la moral, sino porque el planteamiento de Einstein se funda en una hipótesis que depende de la aceptación del tiempo como factor decisivo, lo que no está totalmente claro.
La teoría cuántica se funda también en el factor tiempo, que se dedicaría a hacer una suerte de “jugarretas” con la realidad . No existiría una realidad sino, de acuerdo a la Ley de las Probabilidades, infinitas realidades desarrolladas en “universos paralelos”. Esto suena más bien a teoría religiosa que física. Si bien la cuántica sirve para responder muchas incógnitas, sólo lo hace a nivel de la teoría. Y el problema, en mi opinión, deriva del concepto de “tiempo” y de “realidad” en que se fundan todas estas opiniones.
¿Pueden existir realidades diferentes a la que conocemos? La pregunta me parece ociosa pues, aunque pudieran existir, ¿de qué nos serviría? La realidad tiene importancia solo para quien la vive y percibe, es decir, para efectos prácticos, la existencia de una estrella enana roja a diez millones de años luz no pasa de ser, para mí, un hecho anecdótico sin ninguna relevancia.
No se trata de caer en la eterna pugna de si la realidad es inmanente o no; creo que lo es sin lugar a dudas. Desde Heráclito de Éfeso que este asunto ha sido motivo de muchas discusiones, cuya resolución, según parece, está lejos de encontrarse. Voy, pues, a poner mi granito de arena en esta confusión.
Porque si bien considero que la realidad es inmanente por fuerza, no es la única realidad que existe, pero no en el sentido cuántico, sino en el de la inmanencia universal.
Me explico; toda realidad es inmanente en relación a su “ambiente”. Las enanas rojas existen, de eso no hay duda, pero la “realidad” de esos cuerpos celestes no depende de nuestra percepción, sino que es inmanente al universo en su conjunto. Del mismo modo, tampoco nosotros somos capaces de ver las células nuestro cuerpo, pero están ahí y son inmanentes a nuestro organismo.
Cada realidad es inmanente a su ambiente. Como seres vivos nos desarrollamos en un ambiente específico que determina “nuestra realidad” la que no excluye las demás salvo en sus aspectos prácticos. Porque “nuestra realidad” es inmanente en la medida que afecta nuestra conciencia o “entorno sicológico”.
Esto nos lleva a la inevitable consideración que la inmanencia de la realidad genera la independencia del ser, es decir, su absoluto individualismo de conciencia. Cada individuo posee una “realidad inmanente propia” y el conjunto de individuos, esto es, cada sociedad generaría una nueva realidad inmanente que dependería dramáticamente del conjunto de realidades individuales como sustento de la sociedad misma. Las sociedades son más o menos fuertes en la medida en que las realidades individuales son compatibles con las del conjunto social. Pero esta realidad social sería, hasta cierto punto, lo que Kant denomina “realidad trascendente”, pero no en el sentido que el filósofo le da de ir más allá de los límites de la inmanencia, pues eso reduciría el valor de la realidad individual en sí misma, sino como un “paradigma contextual” que permita el desarrollo de la realidad individual.
Esta idea tiene efecto en el campo político y el moral. En lo político, pues excluye todo idealismo en razón a que estos niegan la realidad individual con la finalidad de imponer una realidad trascendente colectiva; y en lo moral, puesto que reduce los factores relacionales de la sociedad a una cuestión práctica no doctrinal.
Todos los problemas de sociabilidad derivan de que la razón está absolutamente incapacitada para comprender la realidad ajena, puesto que es lo que nos individualiza en forma definitiva. Me resulta imposible comprender la realidad de otro a través del ejercicio racional pues “yo no puedo pensar” como el otro, sino solo como yo mismo . Lo que sí puedo hacer es “ponerme en el lugar” del otro, lo que solo puede lograrse acudiendo a las emociones y los instintos, que es lo único que todos los seres humanos tenemos en común.
De esta forma, toda doctrina religiosa y política llega inevitablemente al fracaso cuando se funda en lo racional, pues debe violentar agresivamente la naturaleza individual, el sentido de realidad inmanente propio de cada individuo. De allí que la mayoría de las doctrinas, a pesar de su fundamento racional, acude preferente a la propaganda emotiva para conseguir el apoyo popular. Lo más cercano a la religión “natural” lo encontramos en ciertas prácticas orientales como el Tai Chi, cuya finalidad es educar el cuerpo físico en una “realidad natural” de carácter ontológico y que modifica, o intenta modificar, la “inmanencia” de la misma.
Lo único que nos une socialmente a los seres humanos son las necesidades comunes, las que revestimos con elementos emotivos para darle un mayor sentido y relevancia, o para constituir un orden social. Así es como la sexualidad genitiva se acompaña, normalmente, del matrimonio; así es como las comidas se realizan con cierto ritualismo y regularidad; así es como se establecen festividades y actividades sociales, etc. Todo esto se ve entorpecido por la intromisión de las doctrinas y las ideologías pues éstas crean una “realidad ficticia” fundada en argumentos racionales que atentan contra la “realidad inmanente” a que tiene derecho cada individuo, precisamente por poseer éste su propia “razón”. Y como dijimos, la razón no es lo que nos une sino lo que nos separa, pues es a través de ella que nos convertimos en individualidades; son las emociones y los instintos los que ejercen “fuerza comunitaria” impulsada ésta por las necesidades comunes. De allí que la función auténtica y exclusiva de la política debiera ser la “compatibilización de las necesidades particulares con las generales”.
¿Qué tiene que ver esto con el título de este capítulo? Es decir, ¿Qué tiene que ver la realidad con determinar si el origen de la vida y del universo es una “casualidad” o tiene una “causa” originaria?
Pues, todo. Es esa misma realidad la que nos da la respuesta definitiva si tras el universo hay una “entidad creadora u organizadora”, o todo deriva de la casualidad azarosa. Y lo hace de una forma sumamente sencilla: si la realidad es “inmanente” al ambiente, entonces existe una relación definitiva entre ese ambiente y la inmanencia de la realidad y si esto es así, hay una “causal”. Pero, por otra parte, si la realidad es “inmanente” en la medida que es individual e independiente, entonces su origen no puede ser “causal” pues en ese caso la inmanencia perdería todo su sentido, en razón a que no dependería de mí ni de la realidad, sino de una “causa”.
Podemos concluir que habría una “causalidad” que estaría determinada por la “casualidad”, es decir, sin la segunda es imposible la primera, ya que ésta es la que define el valor de “inmanencia” de la otra.
Y este concepto es el que destruye la “hipótesis creacionista” en cualquiera de sus variantes, puesto que no es posible que las realidades inmanentes puedan existir en un sistema nacido de causales que son, por esencia, predeterministas. Si así fuera, todos los individuos tendríamos una sola forma de razonar pues no existiría más que una sola realidad inmanente universal por fuerza de esa causa originaria aglutinante. Como la realidad muestra, sin lugar a ninguna duda, que cada cual posee una “realidad inmanente” propia e individual e, incluso, intransferible, el origen esencial del universo y de la vida no puede ser sino fruto del azar, aunque las piezas, una vez producida “esas realidades”, se conviertan en causa de otros fenómenos. Pero estas causas son solo “suplementarias”, pues no intervienen ni en la realidad ni el desarrollo de los individuos –cualquiera que estos sean- sino solo como sustento material.
Es decir, la idea de un Dios origen y causa del universo se convertiría automáticamente en una doctrina materialista, totalmente ajena a toda espiritualidad. Y destruiría en su esencia la independencia del individuo como esencia de la vida misma, ya que la vida no es el resultado de un fenómeno social o grupal, sino exclusivamente individual. Si no lo comprendemos así, tanto el Derecho como toda forma elevada de pensamiento, perdería completamente su sentido.
Si vemos, por ejemplo, un panal de abejas, podemos ver que no existe una realidad inmanente individual realmente necesaria; aunque la colmena depende de los individuos que la componen, estos no tienen más que una relevancia secundaria en el grupo y son perfectamente reemplazables. Lo que importa es la realidad inmanente de la colmena que es, en verdad, el cuerpo principal. Pero cuando tratamos de seres humanos el asunto se vuelve completamente diferente; entonces el individuo se convierte en esencial pues cada cual posee talentos propios y nunca se repiten dos individuos. La realidad de cada cual es propia y exclusiva, esto es “inmanente en esencia” -aunque parezca una redundancia-, lo que convierte en relevante cada uno de los individuos.
Si el origen de la vida fuera “causal” no existirían estas diferencias; si existen es porque en las infinitas probabilidades de la “casualidad” se producen ciertos fenómenos básicos que constituyen el primer eslabón en una cadena que puede o no prosperar y que, aunque prospere, puede extinguirse. La supervivencia misma es, según ya lo sabemos, obra de la casualidad y el azar.


Alejandro Blay Peña Comentario por Alejandro Blay Peña el mayo 15, 2009 a las 12:54pm
Estoy deseando leer esos artículos...
No obstante, decirte que:
Todo es todo y todo es materia, si hablamos de "casualidad" o "causalidad" hablamos de conceptos y por lo tanto de ideas filosóficas.
Tu mismo mencionaste antes el coito como ejemplo.
Es decir:
Fuera de conceptos es materia en movimiento, tanto en lo referente a los genitales como en lo referente a las reacciones neurológicas, en cambio, si hablamos de "Amor", entramos en esas ideas filosóficas.
De todos modos, parece que por lo general coincidimos.
Santiago Comentario por Santiago el mayo 14, 2009 a las 5:17pm
Yo no hablo de "ideas filosóficas" sino solo de que en la vida, las acciones son producidas por lo fortuito (casualidad) y sus consecuencias son las reacciones (causalidad). Y ambas interacciones permanentemente. Ni he mencionado los patrones humanos porque esos so, también, fortuitos pues dependen de la cultrua. No le veo la falta de coincidencia.
Este fin de semana voy a colgar los otros artículos sobre la inteligencia.
Alejandro Blay Peña Comentario por Alejandro Blay Peña el mayo 14, 2009 a las 1:03pm
Todo movimiento de la meteria, por leve que este sea, provoca moimiento en toda la materia existente salvo en casos de neutralización, y en ese caso, también modificaría movimiento (reduciéndolo), cual efecto mariposa.
Ese concepto de realidad como lo plantea constituye un compendio de ideas mayormente filosóficas, como en parte, los patrones humanos que yo te he expuesto anteriormente.
Luego, si no coincidimos es debido a que nuestras filosofías personales poseen modos distintos (estructuras distintas) de enfocar un mismo planteamiento, entre otras cosas...
En esa exposición, cierto, no valorizas, fuera de ella, si...
¿Que es la inteligencia? Todos los animales poseen sistemas de patrones, desde la rata, al ser humano,no obstante, hablaríamos de algo mas gradual, marcado para su correcto analisis, mediante puntos de cota (una cota que separa las inteligencias humanas (hablemos de empatía...), por ejemplo, como las que en su día marcó Howard Gardner, por ejemplo).
El hecho de encontrar a tu mujer, como todo, se trato de la actuación de la materia, nosotros le atribuimos conceptos, ideas filosóficas...
Santiago Comentario por Santiago el mayo 13, 2009 a las 3:16pm
Intentaré aclarar un par de punto importantes.
La "realidad inmanente" se refiere a aquello que nos es propio, exclusivo y excluyente. Nuestra realidad es tan propiamente nuestra que es imposible compartirla de ningún modo. Lo único que podemos compartir los las emociones que nos produce. Esto marca una notable diferencia entre la vida humana y el conocimiento, que sí puede ser compartido, pero nunca asimilado de la misma forma. El método científico, fundamental para el conocimiento real, se funda en el experimento, que consiste en repetir un fenómeno de carácter general con el propósito de medirlo. La vida humana, en cambio, depende de la experiencia que es particular, irrepetible e imposible de medir. Esto nos muestra que cada cual "conoce" lo mismo de distinta forma y eso marca nuestra "realidad" y la convierte en "inmanente".
Esto está en directa relación con los conceptos de casualidad-causalidad que a algunos les cuesta comprender (no es fácil). Daré un ejemplo: haber conmocido a mi mujer fue un hecho casual que pudo haber quedado en eso, pero a partir del momento de producirse la relación y conformar una familia, dejó de ser casualidad para convertirse en causalidad. De esta forma, mi mujer pasó a formar parte de mi "realidad inmanente", pero si no hubiera pasado ser ser algo casual, estaría fuera de mi contexto de realidad y no "ejercería influencia alguna" (¡y la ejerce, créanme!).
Si existiera un dios esto sería imposible pues solo existiría "causalidad", lo que convetiría la vida en un "absurdo innecesario" (contrariamente a lo planteado por Sartre que concluye eso precisamente porque Dios no existe). Es la casualidad la que permite que la vida tenga sentido -aunque suene contradictorio-, debido a que le otorga la "libertad de elegir", en que se funda toda acción humana, social y moral, pero una vez "elejido", deja de ser "libertad" para convertirse en "realidad".
La religión, en cambio solo nos ofrece el Libre Albedrío. El Libre Albedrío no es más que una patraña pues no te permite más que elegir entre el "camino correcto" y el "camino incorrecto", nunca el "camino propio" que siempre es el "incorrecto". El Libre Albedrío es una idea que se estrangula a sí misma al negar el principio de casualidad, lo que convertiría al Universo en algo precario.
Santiago Comentario por Santiago el mayo 13, 2009 a las 2:50pm
1. ¡Error! Yo no valorizo precisamente porque le doy a la realidad el carácter de inmanente. Sería una contradicción vital. (En nota parte hablaré de este punto).
2. En mi opinión la inteligencia tiene como finalidad fundamental el deducir la forma de enfrentar el medio. Si pones atención, siempre estamos pensando "en relación a" respecto de nosotros mismos. La inteligencia no es un "instrumento del pensamiento", según mi opinión, sino al revés. Esto hace que la inteligencia no sea "la virtud de razonar" sino simplemente un instinto presente en todos los seres vivos mediante el cual procesamos la experiencia en busca de soluciones a los conflictos con el medio (natural, social, sicológico, etc.). La idea que la inteligencia es una virtud es fundamentalmente religiosa y no tiene ningún fundamento científico.

No he colgado esos artículos pero lo haré. Espero que no me cuelguen a mí después de leerlos.

Alejandro Blay Peña Comentario por Alejandro Blay Peña el mayo 13, 2009 a las 3:30am
Valoro tu opinión y te respondo con la mía:

En respuesta al punto uno: Todo es todo y todo es materia, creo que en eso estamos de acuerdo, ¿Valorizar? ¿No es acaso lo mismo que hacías tu hablando de distintas realidades individuales?, cada cual marca sus prioridades, si no se trata de eso, ¿Te importaría publicar una aclaración?

En respuesta al punto dos: Cabe la posibiliad de que (y también aprovecho para mencionar la "teoría de la evoluciones paralelas, algo mas anecdótico) exista vida inteligente en otros lugares del universo donde se han dado las condiciones propicias para ello, lo cual no resulta demasiado descabellado.
¿La inteligencia un factor común? Si, pero no olvidemos la teoría de la múltiples inteligencias de Howard Gardner, es decir, inteligencias humanas (intrapersonal, extrapersonal...) e inteligencias no humanas (intelgencia espacial, por ejemplo...), a nvel neurológico antes que nada te aclaro que el pensamiento atístico abstracto no solo es únicamente humano (según se conoce) sino que además no todos los homínidos lo poseyeron, ninguno de los anteriores al periodo del Pleistoceno Superior lo poseia (el afarensis, por ejemplo).
Esos artículos pueden resultar interesantes, ¿Están colgados en FIdA? Los buscaré, pero sino es así, no lo dudes, cuélgalos...

Santiago Comentario por Santiago el mayo 13, 2009 a las 2:11am
Bien, Alejandro. En general concuerdo, pero hay dos cosas que no me parecen correctas.
1. En mi opinión, existencia es presencia, es decir, todo en el Universo, EXISTE. Y no creo que debamos "valorizar" esa existencia en base a fundamentos puramente humanos.
2. No creo que seamos los únicos seres "inteligentes". En realidad, la inteligencia es un factor común a todos los seres vivos. Incluso la capacidad de abstracción no la creo exclusiva de los seres humanos. Quizás la única diferencia que tenemos, en ese aspecto, respecto de animales e incluso plantas, es que nosotros "construimos nuestro medioambiente" (y lo destruimos también). Sobre esto también publique hace tiempo un par de artículos que me significaron una cantidad considerable de denuestos por parte de creyente (por destruirles el mito de ser los "favoritos" de los dioses) y de algunos "racionalistas", por quitarle al hombre la exclusividad de la inteligencia.
Ya lo discutiremos en otra oportunidad.
Alejandro Blay Peña Comentario por Alejandro Blay Peña el mayo 13, 2009 a las 12:38am
¿Imposible, predecir las relacioes de distribución de materia? Yo diría , psudoimposible...

Estoy mayormente de acuerdo, solo responder a una pequeña cuestión mediante un pequeño apunte:
Uno de los elementos que yo quería expresar es que, a diferencia de esa mencionada mariposa, nosotros establecemos el mayor control hallado sobre nuestra existencia, en lugar de limitarnos a transcurrir, cierto que ello es algo gradual, en principio no resultaría tan sencillo como afirmar: "Uno piensa, el otro no" podemos volver a hablar de esas inteligencias expuestas en su momento por Howard Gardner, cuanto mayor sea el avance, mejor y según se ha demostrado (conocemos oficialmente), el mayor nivel de racionamiento se halla en humanos (patrones humanos).

¿Que consideras existencia? ¿La existencia puramente física cual cadaver o piedra de camino, o el constante análisis y pensamiento?
Cierto, santiago, somos agrupación de materia avanzada, la mas avanzada, por eso (se podría decir) consiero mejor ser humano que ser una piedra o una bella mariposa...

No obstante todo es todo y todo es materia, que empleemos avanzados sistemas de patrones humanos para convertir esas originalmente reacciones biológicas (como la atracción sexual) en conceptos (como el amor), es nuestra elección, la elección de cada uno, me refiero, mis uñas seguirán siendo materia aún que me considere un ser humano, seguiré siendo materia, no obstante, empleo sistemas de patrones humanos que, se puede considerar así, hacen razonable el estar escribiendo estas líneas...

Santiago Comentario por Santiago el mayo 12, 2009 a las 10:18pm
Estimado Alejandro: ¡Un poco "caótico" tu planteamiento. :-).
Tendré que darle una segunda lectura más detenida pero, por lo que puedo deducir de lo leído es que no estamos en desacuerdo respecto de lo fundamental. Lo primero, importante aclararlo, es que todo lo planteado por mí es pura teoría, especulaciones basadas en ciertos descubrimientos físico-matemáticos, pero imposibles de verificar.
Importante también explicar que lo que yo planteo como relación ineludible entre causalidad-casualidad se funda en mi visión atea de la existencia, porque para los creyentes la casualidad es imposible.
También importante hacer notar que las relaciones producidas por los objetos-sujetos no esta "predeterminada" y, por lo mismo, impredescibles en lo esencial, pero no dentro del "contexto caótico", por decirlo así. Es decir, las consecuencias, si bien tienen un "abanico de posibilidades", una vez que asumen una dirección, aunque siempre le seguirán en sus reaciones otro "abanico de posibilidades", la predictivilidad es posible en base a factores fijos prestablecidos tales como los sociológicos, sicológicos, culturales, etc, cuando tratamos de seres humanos, en razón a que en este patrón entran en juego muchos aspectos de predicción, desde el condicionamiento de Pavlov en adelante. Es decir, si bien es imposible predecir al 100%, las reacciones siempre se encontrarán dentro de cierto rango probable en razón a todos los facotres mencionados.
Dices tú: "una mariposa se limita a existir". ¿Y nosotros acaso no hacemos lo mismo? Precisamente el límite del caos es la existencia y los humanos, como toda especie, solo se limita a proseguir una existencia que no tiene un propósito específico, salvo el que cada uno desea darle. Pero eso es accesorio al asunto real.
Lo que yo planteo como inmanente es la realidad de cada cual debido a que, de no existir esa inmanencia no habría propiamente existencia; de allí mi diferencia radical con la religión que no considera más inmanencia que Dios y la religión misma.
Todo ser vivo -e inanimado también- posee una inmanencia que le individualiza, quizás no como individuo específico como es en el caso de los humanos, pero sí como perteneciente a una especie. A su vez, cada especie posee una inmanencia como tal. La inmanencia es, en mi opionión, requisito sine qua non para la existencia.
No sé si se entiende lo que quiero decir....
Alejandro Blay Peña Comentario por Alejandro Blay Peña el mayo 12, 2009 a las 9:01pm
Bien, en primer lugar decirte que he disfrutado mucho leyendo tu aportación, tras lo cual, te comento lo siguiente:

En primer lugar, hablemos de casualidad:
En mi opinión, considero la teoría del caos y la ley de conservación de la materia directamente opuestas y te diré porque: Hagamos un “reductum at absurdum” y supongamos (de un modo completamente hipotético) que la materia no se puede crear, es decir, que una unidad de materia se mantiene imbatible al paso del tiempo, tanto si hablamos de partículas subatómicas como de energía producida mediante su “destrucción” (y nótese las comillas), recordando ese archiconocido E=M·C^2, en ese caso no resultaría posible hablar de infinito, en el mencionado caso, las opciones de actuación y distribución de “materia” conformarían una pseudoincontable potencia de posibilidades, pero las posibilidades no serían infinitas, puesto que al haber un limitado número de “materia” se podrían describir todas las posibles distribuciones de esta, llegando incluso a explorar cada vez mas de que está hecha esta materia (átomo, partículas subatómicas, hablemos de quarcos y gluones, etc.), lo cual puede recordarnos a las paradojas de Zennon (ya resueltas, pero eso es otra historia) o la “Alfombra de Sierpinski”, ¿Seria entonces posible gran parte de los usos de esa “teoría del caos”? No, cierto, podríamos hablar de:
“Si yo moviese mi brazo, los átomos de mi brazo chocarían con los atomos del aire que lo rodean y por presión atraerían a otros tantos, cual juguete de bolas, esos atomos desplazarían el movimiento (y permítame la redundancia) llegando a producir leves cambios en las “fuerzas de Coriolis” por ciertas extensiones, lo cual podría desviar una bala que estaba a punto de matar a un ciudadano de un país extranjero, solo moviendo mi brazo para coger una taza de café, le puedo haber salvado la vida a alguien y, no solo eso, en cierto grado, he provocado movimiento en toda la materia existente, puesto que toda esa materia, se mantiene unida mediante cierto grado de presión...”, de todos modos, debido a esta unión, resultaría imposible esta “imposibilidad de predicción” de todas las consecuencias basándose en causas aún en “modelos estáticos”, únicamente se trataría de “pseudoimposibilidad”, luego:
•Si entendemos el caos basándonos en su aplicación tradicional de “imposibilidad de predicción”: El caos no es físicamente posible.
•Si entendemos el caos como: El comportamiento de la materia, simple y llanamente, en el que la materia actúa como sabemos que actúa y en el cual es posible conocer las “consecuencias” (hablaremos de ello mas tarde) conociendo las causas, únicamente resulta pseudoimposible puesto que, hablaríamos de planos de distribución de la matéria (en el que el tiempo se hallaría presente, puesto que no solo se trataría de conocer donde y como se halla la materia sino a donde se dirige y como).
No obstante, si la materia se puede crear, en ese caso tampoco resultaría posible ese “caos tradicional”, puesto que podríamos predecir como, cuando, donde, etc, se crearía esta materia.
¿Significa ello que la veracidad de la “ley de Lavoasier” es irrelevante para la veracidad de la teoría del caos? Si pudiésemos predecir la creación de materia, en es caso... Tampoco... Hablando de tiempo:
•En el presente: La “pseudoincontable potencia” de distribuciones de la materia resultaría, siempre, un número finito.
•En el futuro: Esa cifra siempre sería infinita, por definición, pues el aumento en la unidad de materia existente (existente, por lo tanto, en el universo), siempre se hallaría en crecimiento.

Perdóneme si estoy divagando, bueno, prosigo:

Hablemos de “realidad humana”:
¿Qué es la realidad humana? ¿Cómo la definiría usted? Le diré como la definiría yo:
Patrones humanos, el conjunto de sistemas de ordenación de las comprensiones nacidas de los factores Sociológicos y Demológicos y el potencial y naturaleza humanos.
El cerebro humano, en su diseño (ojo, no estamos hablando de ese “diseño inteligente”), posee métodos de procesamiento de ideas y conceptos.
Aquí se produce un choque entre lo que Howard Gardner denominaría “inteligencias no humanas” e “inteligencias humanas”, puesto que:
•En lo referente a “ideas humanas”: Uno habla de complejos procedimientos mentales que a nivel (hablemos de una analogía temporal) físico, no resultan, valga la refundancia, razonables (y digo redundancia por lo que mas adelante le expondré). Es decir, tenemos conceptos como: El amor, la familia, el deseo de hacer avanzar a la humanidad, aspirar a mayor poder, tanto físico como mental, mayor capacidad de “control sobre la materia” y comprensión de la misma. Estos conceptos pueden llevarnos a morir por motivos que fuera de cierto de los mencionados patrones humanos, pueden no tener sentido, hablemos del samurai que se suicida por honor, su estómago digiere, sus ojos captan la luz, su corazón late... ¿Qué mas hay?, su cerebro considera razonable suicidarse (seppukku, o harakiri, como se conoce en occidente) por orden de su señor feudal.
Hablamos de lo que usted denomina “realidad personal” y yo denomino “patrones humanos”, factores sociológicos y demológicos han llevado al cerebro de ese hombre a sentir tristeza (depresión química), a la convicción de que debe poner fin a su existencia (“vida”).
•En lo referente a... Actuaciones “no humanas”: Si me permite, se lo voy a ilustrar como en su día se lo ilustré a una amiga:

-Una mariposa, ¿Quisieras reencarnarte (como expresión) en una mariposa?
-Por supuesto, me encantan las mariposas- Me respondió.
-¿Acaso no te das cuenta de que la única que aprecia sus bellos colores eres tu? ¿Acaso no te das cuenta, de que esa mariposa no piensa ni analiza? ¿De que, cual vegetal (Y nunca mejor dicho) se limita a existir? Sus inteligencias no humanas no le permiten siquiera disfrutar de los bellos colores de sus alas debido a que su cerebro no humano siquiera posee un mínimo poder de “pensamiento artístico abstracto”, no ama ni aspira a nada, solo aletea para no caerse, si tratas de cazarla con una red, la esquivará, pero ni siquiera pensara en cual es tu intención ni en que ocurrirá si queda atrapada, lo que ella quiere esquivar, si es que se puede “hablar” de que quiera “algo” es aquello que se abalanza sobre ella, ni siquiera piensa que ello le puede golpear o morder, solo esquiva, si pensar en ello ni analizarlo y lo esquivará hacia dentro de la red o hacia fuera, si es que el aro es visible de un modo mas notorio y la red, no...
Una mariposa se limita a existir, se alimenta por instinto (inteligencias no humanas), la sensación de hambre, como la de dolor, le resulta desagradable, de un modo gradual, su cerebro puede ejecutar asociaciones básicas como: Fuego igual a dolor (bueno, si fuese un perro y pudiese sobrevivir a una primera e incluso a algunas mas quemaduras).
-Pero eso suena horrible-
-¿por qué lo dices? Ellos no pueden controlar la materia que les rodea como nosotros, nosotros, los seres humanos, somos la raza mas poderosa de la existencia, ¿Quieres salvar a las mariposas? ¿Quieres que tengan una buena vida? Abre un refugio para mariposas, pero jamás quieras ser como ellas...

Hablemos de realidades inmanentes:
En primer lugar, sin llegar a suponer que no existen algo parecido a “universos paralelos”, hablemos de esas realidades inmanentes aplicadas a “nuestro universo”:
Cierto podemos hablar del hecho de que podemos, aún que si darnos cuenta de su existencia, no prestar una atención notoria a ciertas actuaciones de la materia, podemos prestar atención de un modo mas notorio a los ya mencionados por mi, patrones humanos... Ehm... ¿Estámos hablando de atención notoria? Entiendo lo que quiere decir, se podría hablar de sociedades, digamos mas bien, comunidades de intereses, intereses, tal vez en eso coincidamos... Que tal vez podamos no prestar una atención notoria al contenido de aquello que “miramos”, es decir, mirarlo de un modo superficial, como si mirásemos una plancha de latón y dijésemos: “Uhm... Latón...” en lugar de decir: “Uhm... Latón... Aleación de cobre y cinc, sabemos que sus moléculas se hallan unidas mediante un tipo de enlaces denominados covalentes...” e incluso aventurarnos a hablar de los procesos de oxidación por los que debe estar pasando...

Le expongo mi opinión, (tómese su tiempo en leerla, tal vez divague un poco):

Bien, en primer lugar decirle que:
•Usted, de hecho, todos, podemos considerar de modo distinto lo patrones humanos y, de hecho, ¿Qué son los patrones humanos? Como ya le dije antes, considero que los patrones son el conjunto de sistemas de ordenación de las comprensiones nacidas de los factores Sociológicos y Demológicos y el potencial y naturaleza humanos, se hablaría de conceptos, de ideas y procesos neurológicos, de un modo directo, no constituirían materia en si misma... ¿Merece entonces la pena su empleo? Por supuesto, como ya dije antes, la elección es simple:
•Puedes pensar y analizar, ser un ser humano, con poder para, no solo controlar sino, comprender la materia.
... O...
•Puedes ser un vegetal, sin pensar ni analizar, ser materia sin mas (un buen modo de conseguirlo es suicidándose, o, almenos, tirarse de un cuarto piso con la esperanza de:
-O entrar en estado de muerte cerebral.
-O en estado de catarsis.

Yo elijo la priemera: El continuo pensamiento y análisis.

Los patrones humanos, de un modo directo, no son materia, uno puede seguirlos si quiere, de hecho, puede seguir los que quiere y como quiere, ello es parte de los patrones humanos.

En lo referente a lo que usted denomina realidad humana (que yo denominaría, existencia humana), hablamos de dos elementos:
•Patrones humanos.
•”Comportamiento” de la materia.

Es decir, la materia solo actúa tal y como actúa la materia (valga la redundancia) las leyes físicas definen esta actuación mediante sistemas de patrones humanos, un ser humano puede prestar atención notoria a estos “eventos” o puede prestarles una “atención no notoria”, lo que no quiere decir que hablemos de universos paralelos en el sentido mas estricto de la expresión, no obstante, si de un modo mas metafórico...

Hablemos de universos paralelos (entremos en esa materia, pero cuidado...):
•Hablaríamos de universos paralelos, en cierto modo, refiriéndonos a cada una de las posibles distribuciones de la materia, distribuciones, recordemos, hipotéticas (puramente hipotéticas).
•Hablaríamos de universos paralelos, si nos refiriésemos a ello de un modo en mayor o menor literal (extremo cuidado...) , es decir... Si hablásemos de distintos planos de... ¿Realidad? Madre mía, con los datos de los que disponemos actualmente le reporto mi opinión al respecto:
Considero que, pese a que el principal debate al resptecto podría desarroyerse en torno a la pregunta: Si pese a conocer su existencia, no pudiésemos entablar contacto, ¿Merecería la pena su consideración y ciertos tipos de consideración? Yo opino que si, de todos modos, opino también que si eso fuera posible, ¿No lo seria de un modo, considerando su viabilidad física, el establecer contacto? En principio, aún que los datos resultan francamente escasos al respecto, se debería poder establecer contacto al respecto aún que tal vez se trate, no de un prejuicio, desde luego que no, pero si de una respuesta aún que temporal (como todas hablando de escepticismo, digamos mas bien una postura inicial) tal vez prematura e incluso precipitada...

De nuevo decirle que su aporte me ha resultado francamente interesante y que estoy dispuesto a entablar contacto con usted mediante otros canales tal vez en un futuro.

También añadir que:
•Este texto denota mi opinión, relacionados entro otros elementos, con el aporte del señor Santiago, no constituye ninguna afirmación dogmática de ningún tipo y desde luego me hallo abierto al libre debate, intercambio de ideas y a la completa reconsideración, siempre, de echo, yo mismo, como escéptico que soy, me replanteo mis propias creencias constantemente, lo cual provoca, entre otras cosas, que mi modo de pensar que en parte he reflejado aquí evolucione constantemente, yo evoluciono, entre otros aspectos, en el anteriormente mecionado.
•En lo referente a la realidad expuesta por Santiago en su aporte anteriormente mencionado relacionado con la teología, me hallo, al menos en gran parte, de acuedo.

Por último decir, que les agradezco una posible lectura por parte de externos de esta opinión.

Alejandro Blay Peña.

Ser ateo es mucho más que no creer en dios, es una forma de vida.